Cuando crees en algo de corazón, no hacen falta palabras ni razones, tan sólo con mirar, transmites. Hay personas con distinta manera de ser, de pensar, es algo que enriquece la sociedad en la que vivimos y que nos conforma como lo que somos, seres humanos diversos con algo en común. Aparte de la indignación, hay algo que une a todas las personas que caminamos juntas en esto: la capacidad de ilusionarnos; es el combustible necesario para poder actuar. Unos brazos abiertos y un puñado de emociones son las armas contra las que nada ni nadie puede luchar. No hay más remedio que unirse, porque la inercia es hacia adelante.
Raúl, Juan Carlos, Rubén. Miles más. Con la misma fuerza desde dentro y hacia afuera. La que aporta una sonrisa amplia. En este caso iban de camino a Sol. Y se lo trajeron puesto, a su vuelta.
Desde Almería se comenzó a organizar un autobús, finalmente fueron unos 20, en coches particulares. Algunos, como Juan Carlos, hicieron la marcha a pie.
Juan Carlos se unió con su furgoneta como vehículo de apoyo a la marcha desde Málaga y Granada, aunque finalmente casi todo el camino, hasta la llegada a Madrid, lo realizó con la marcha procedente de Sevilla, y a pie. Ya en el Coronil, a 150 km de la marcha, formaron parte de una acción que pretendía parar un desahucio. En esta acción contaron con apoyo de personas vinculadas a las instituciones públicas, Sindicato Obrero, Alcalde, Eurodiputado. Todos están en el mismo lado cuando se trata de frenar injusticias. La familia desahuciada tenía una vivienda de VPO que no podía vender en 10 años. Mientras se reunía el dinero necesario para pagar la deuda, el juez decretó la venta y una inmobiliaria lo puso a disposición pública por el doble de lo que sus dueños habían podido recaudar. Todos hicieron muro y evitaron el desalojo. Lo que Juan Carlos no olvida es “la cara de la mujer que no era capaz de expresar nada de la emoción. Pasamos a abrazarla y a besarla. Sus ojos transmitían agradecimiento” Desgraciadamente 8 días después los antidisturbios consumaron el deshaucio y la familia perdió su hogar.
La organización es algo esencial cuando se trata de no desfallecer ante el esfuerzo físico y mental. Caminaban 25 a 30 kilómetros diarios, levantándose cada día a las 5 de la mañana. No faltaba el contacto con las acampadas, telefónicamente o a través de internet. Al llegar a los pueblos el primer objetivo era la difusión, pasando después a mantener una asamblea interna, hacia las 6 de la tarde; luego se celebraba la asamblea general, hacia las 8. De valor incuestionable fue la labor de logística e infraestructura, como la comisión de cocina y limpieza, quienes organizaban el lugar para acampar o descansar, para asearse, o tramitaban los permisos y mantenían conversaciones con los responsables municipales, o quienes prestaban atención a los pies y piernas y al estado físico de los marchantes, la adecuación de las marchas a la ruta prevista a través de una avanzadilla que cada día confirmaba que la ruta era posible o que hablaba con los ciudadanos para buscar alternativas. En el suelo, pintado en grande, un camino con un lema: hacia el Sol.
La ruta Sur se unió desde Sevilla hacia Córdoba. Alcalá la Real, Puente Genil. Ponían un toldo, eran recibidos con ilusión, en lugares donde, por una noche, volvía a vivirse la emoción de las primeras acampadas. Las plazas volvían a ser tomadas. Las asambleas eran multitudinarias y se mezclaban los matices de puntos de vista de otros lugares, otros brazos abiertos. Algunos más que otros. Las fuerzas de seguridad en ocasiones agradecían en secreto el movimiento y en otras eran menos permisivos llegando incluso a sospechar de una acción tan simple como ir a comprar. El colmo lo hemos observado estos días en Madrid.
Las emociones son importantes: “No tenías tiempo de pararte a reflexionar acerca de las emociones de todo lo que está pasando”; “pasabas de estar enamorado de todo el mundo a querer degollar a alguien”; “en Ciudad Real pasamos casi toda la asamblea llorando”-nos cuenta Juan Carlos- Porque la reivindicación no es más que un movimiento humano. Una unión de personas que, habitualmente, dejan pasar las injusticias por la rutina de lo cotidiano, pero que, ahora, saben que pueden andar y hablar, y unirse a una fuerza que logra.
Llegar a un sitio y conocer cuáles son sus necesidades, en ocasiones diferentes a las propias, y tener la fuerza suficiente para hacer frente, es una de las experiencias más destacadas por los marcheros. La actualidad nos lleva ahora a las condiciones económicas de los establecimientos de suministro de medicinas. En dos localidades, Posadas y Villafranca, la marcha Sur se encontró con situaciones en las que las farmacias eran establecimientos cerrados con un número de teléfono a la puerta. En ocasiones, según la urgencia del caso, decidían si atenderlo o no. Ante la petición de los vecinos, más de 50 indignados se unieron para poner hojas de reclamaciones ante esta situación o presentar demanda.
En Puertollano, más de 400 personas se quedaron sin trabajo en una empresa tras un ERTE. Unos 60 indignados se personaron manifestándose a las puertas de la fábrica. Los trabajadores hablaban del miedo a dejar sin comer a sus familias por apoyar a sus compañeros. En silencio y poco a poco, tras el muro anónimo, fueron capaces de unirse a la reivindicación por la dignidad laboral.
Ya en tierras castellanas se notaba más el control policial. El procedimiento era avisar, multar y desalojar. Pero ellos insistían en dormir acampados. Conforme se acercaban a Madrid era también mayor la expectación, y los medios de comunicación acudían a preguntarles por la experiencia y planes de futuro próximo. Ya en Aranjuez, la marcha Sur fue entrevistada por la Sexta, la BBC o medios locales. Telesur, una cadena sudamericana con sede en Caracas, realizó con ellos toda la marcha, informando a diario en un programa o especiales. Con todo respeto, se trabajó teniendo en cuenta el derecho a la imagen y la colaboración individual y desinteresada que caracteriza al movimiento, aspecto que dice mucho del buen hacer periodístico en este caso.
La marcha a Toledo se les unió en Ocaña, donde, para respetar una plaza que es patrimonio histórico-artístico -nos cuenta Juan Carlos- hicieron uso de las instalaciones polideportivas municipales que se pusieron a su disposición para la comida y aseo. “Se unieron allí los compañeros de Málaga y Granada, en unas 80 tiendas de campaña”. Al compañero se le saltan las lágrimas cuando cuenta con qué amabilidad les trató una mujer de 80 años, con una situación personal tan difícil como tener a su cargo dos hijos con discapacidad para quienes sólo recibe una pensión de 400 euros al mes. Es más generoso quien da de lo que no tiene, y esta señora les obsequió con una caja de dulces y pan reciente, aunque sobre todo, con mucho amor “una cantidad de cariño que no te puedes imaginar”.
Ya en San Martín de la Vega se congregaron unas 200 personas. Logística funcionó adecuadamente y tenían preparado el sitio y la comida antes de la llegada. En Carabanchel les recibieron con batucada y aplausos, llantos de alegría, conciertos, actividades lúdicas y talleres. “Quienes llegaban de la marcha eran recibidos entre abrazos de ilusión y agradecimiento” -explica Juan Carlos-.
En Sol había grandes carteles que ponían BIENVENIDA DIGNIDAD -nos cuenta Raúl- y el objeto era recibir a las distintas columnas de marcheros que venían de diferentes puntos de la ciudad: “nosotros nos unimos a la marcha Sur, donde estaba Juan Carlos, y fue muy emotivo atravesar la ciudad hasta llegar a Sol. Esa columna podía ser tan numerosa como el 19J en Almería. Cuando llegamos a Sol la gente rompió a llorar. La gente de la calle y los marcheros, fue muy emocionante. Sol estaba hasta la bandera y algunos marcheros tomaron la palabra para contar su experiencia o cantar o recitar poemas”.
Por la tarde, el mismo día 23, fue la manifestación, “bajo el calor pero sorprendentemente masiva pese a las fechas en Madrid” -coinciden los compañeros- Se abrió un pasillo para dejar entrar a la marcha Sur, integrándose entre los marcheros que, habiendo llegado desde todos los puntos de la península, ya estaban en Sol. En total podrían ser más de 10.000 personas que se sumaron al multitudinario abrazo -según Juan Carlos-.
Al día siguiente comenzaron en el retiro las distintas asambleas del foro social, donde se debatió mucho, “llegando a dos ideas clave que hay que transmitir a las asambleas locales: el movimiento debe seguir expandiéndose y hay que articular mecanismos de coordinación estatal” –explica Raúl- “En ello se está. Fue maravilloso ver y oír a compañeros de toda España en la misma onda que nosotros” Respecto a los foros-asambleas en el Retiro, especialmente relevantes fueron el de política y el de economía; “este último-Raúl fue testigo-recibió la visita sorpresa del Nobel de Economía Stiglitz quien nos dio su apoyo y avaló las tesis económicas que defiende el 15-M frente a la crisis: Hay que regularizar los mercados y los planes de austeridad que conllevan recortes sociales impiden el crecimiento”.
La iniciativa Vac-acciones Soleadas, que parte de Sol, acompañó a los marchantes a su vuelta, siendo recibidos por la asamblea de Zapillo, junto al apoyo de Acampada Almería, el pasado viernes, día 5. Almería fue la primera parada de la caravana proveniente de Madrid, que marchó hace dos días hacia Motril con intención también de apoyar a los compañeros malagueños ante los últimos acontecimientos. Juan Carlos les acompañará hasta el martes, fecha en la que la caravana de Sol tomará las playas de Cádiz. A partir del 26 de septiembre se toma la montaña y se continúa con las dos manifestaciones principales programadas.
Conclusión: “el M15M tiene mucha más fuerza de lo que creemos, aún quedan cosas por pulir, pero el asunto va muy en serio, y nos estamos preparando para todo”.







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